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  • Foto del escritorMaría Artigas Albarelli

Retrato de Felipe II

Sofonisba Anguissola.


SOFONISBA ANGUISSOLA (1535-1625).

Retrato de Felipe II (1573). Óleo sobre lienzo, 88 x 72 cm. Museo del Prado, Madrid.



Este retrato de Felipe II, sigue la tradicional austeridad de las representaciones de los Austria iniciada por Carlos V, cuya finalidad era transmitir un carácter atemporal y heroico de la monarquía, así como la continuación de la estirpe. Dentro de esa aparente sencillez, existía todo un leguaje y unas intenciones claras en las que destaca la «casi total ausencia de símbolos materiales, que no sea la propia presencia del retratado» (Checa, p. 125).


A diferencia de su padre, el Rey Prudente buscó construir una imagen de su persona que se alejara del recuerdo militar y la gloria ganada en la batalla, por lo que en muchos de sus retratos aparece sin armadura. Así, el hombre de letras, el humanista, se imponía al hombre de armas. Felipe II desarrolló todo un aparato visual en torno a su persona, que paulatinamente se alejó de las representaciones del monarca como símil de los emperadores romanos, para proyectar una imagen que expresara las ideas abstractas de la Sabiduría y la Justicia, cuya referencia paradigmática era el Rey Salomón. El culmen de este parangón lo ejecutó Felipe II con la construcción de San Lorenzo de El Escorial.


En el Retrato de Felipe II, el monarca se distingue por su hierática distancia y su elegante pero austera vestimenta, la cual, con pocos elementos, expresa todo un aparato visual de representación cortesana y dinástica, destinada a mantener, en palabras de Checa, la imagen pública de «una majestad oculta y encerrada» (p. 130). Sobre el jubón negro destaca el Toisón de Oro, símbolo de la Casa de Austria, herencia de la corte de Borgoña; por tanto, hace referencia al linaje de los Emperadores.


El color negro para la representación del rango jerárquico, fue también herencia borgoñesa, trasladada a la corte española con el matrimonio de Felipe el Hermoso y Juana de Castilla, padres de Carlos V, y abuelos de Felipe II. El rosario que Felipe lleva en la mano hace alusión a su condición de fiel católico y defensor de la cristiandad y la Contrarreforma, en una Europa para ese entonces ya dividida entre católicos y protestantes. Finalmente, en la cintura del rey aparece la empuñadura de una espada, que seguramente hace alusión a su condición de protector del reino y de la fe, más que a la de guerrero.


© María Artigas, 2023.

 

Bibliografía


CÁMARA MUÑOZ, A., et all. (2021). Imágenes del poder en la edad moderna. Madrid: Editorial Centro de Estudios Ramón Areces.


CHECA CREMADES, F. Felipe II en El Escorial: La representación del poder real. Anales de Historia del Arte, no. 1.1989, pp. 121-139. Madrid: Universidad Complutense.

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