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  • María Artigas Albarelli

La torre roja

Giorgio de Chirico


Giorgio de Chirico (1888-1979). La torre roja, 1913. Óleo sobre lienzo, 73,5 x 100,5 cm. Guggenheim, Nueva York.



De Chirico estuvo presente en la formación del Futurismo y el Surrealismo. No formó parte de ellos, pero presenta los aspectos oníricos que los surrealistas desarrollaron posteriormente. De Chirico era un «espíritu libre» cuya individualidad lo llevó a ser duramente criticado. Su formación estuvo marcada por el romanticismo y el simbolismo del siglo XIX, especialmente por la pintura de Arnold Blökin y Max Klinger. El pintor nacido en Grecia, se sentía «descubridor» de la pintura del XIX, la cual estudió en los museos, al igual que hizo con la pintura del Renacimiento italiano. De Chirico reflejó un sentimiento romántico ante el mundo moderno, plasmando un ritmo pausado e irreal en su trabajo. Apollinaire definía su onírica pintura como:


...un lenguaje de sueños, significados de infinitas series de arcadas y fachadas, largas líneas continuas, masas de colores inmanentes, y también sombras y luces fúnebres. De Chirico expresa la sensación de amplitud, soledad, inmovilidad y el éxtasis que la visión de la memoria produce en determinados momentos cuando nos vamos a dormir ..., expresa como nadie lo ha hecho antes, la conmovedora melancolía del crepúsculo de un precioso día en una antigua ciudad italiana...[1].


A diferencia de la mayoría de los movimientos de vanguardia del siglo XX, De Chirico no buscó una ruptura formal con la figuración, ni con la perspectiva renacentista; por el contrario, desarrolló su lenguaje consciente de este legado. Para De Chirico, cada objeto tenía una apariencia común y general, y otra espectral o metafísica, la cual sólo podía ser contemplada en momentos de clarividencia y abstracción metafísica.


La Torre roja presenta un paisaje irreal en el cual el tiempo es congelado, en un cuadro donde destaca el vacío y la inmovilidad. Tan sólo la sombra de la estatua ecuestre nos delata que lo único vivo en el cuadro «podría ser» la luz. Las arcadas renacentistas del primer plano convergen hacia el punto de fuga, donde una torre medieval es flanqueada por unas casas rurales. A medio camino, la estatua proyecta su sombra sobre la desolación del paisaje.


Las ciudades de De Chirico no dejan de recordarnos a aquellas pinturas renacentistas de finales del siglos XV, que representaban ciudades ideales, como son las tablas de Baltimore, Berlín o Urbino.

Los miembros más destacados de la pintura metafísica, además de De Chirico, fueron Carlo Carrà, Giovanni Papini y Giorgio Morandi.


© Maria Artigas, 2022.

 

Notas

[1] Paris Journal, 14 de julio de 1914. Tomado de García Baudes, Mirella: El título artístico en Giorgio de Chirico: el discurso metafísico (1909-1929). Memoria de investigación, Dpto. de Historia del Arte de la Universidad de las Islas Baleares, julio 2011. p. 32.

 

Bibliografía


ANTIGÜEDAD DEL CASTILLO-OLIVARES, M. D.; NIETO ALCAIDE, V. y TUSELL GARCÍA, G.: El siglo XX: la vanguardia fragmentada. Madrid, Editorial Ramón Areces, UNED, 2021.


DE MICHELI, M.: Las vanguardias artísticas del siglo XX. Madrid, Alianza Editorial, 1966.


GARCÍA BAUDES, M.: El título artístico en Giorgio de Chirico: el discurso metafísico (1909-1929). Memoria de investigación, Dpto. de Historia del Arte de la Universidad de las Islas Baleares, julio 2011. p. 32.

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